¿Puedes anclar tus inversiones frente al despegue de la inflación?

La inflación está despegando a medida que las economías salen de los confinamientos y surgen cuellos de botella en las cadenas de suministro. Al mismo tiempo, la invasión rusa de Ucrania ha exacerbado las escaseces de energía y disparado los precios del gas y el petróleo. Aunque un retorno a los niveles de los años setenta parece poco probable, nuestra expectativa es que la inflación permanecerá por encima de los objetivos de los bancos centrales durante un tiempo. Los mayores precios están presionando las rentas disponibles, lo cual plantea dudas sobre si la transición hacia la neutralidad de carbono puede sostenerse.

En este contexto, se hace inevitable una pregunta: ¿qué activos brindan la mayor protección frente a la inflación, y qué impacto tendrá esta en los esfuerzos para lograr una economía de bajas emisiones? Como siempre, la respuesta no es obvia y requiere un análisis en profundidad…

El retorno de la inflación
La inflación se perfila como un reto significativo (quizá incluso el principal) al que se enfrentan los inversores de todo el mundo este año, ya que todas las regiones se han visto afectadas en mayor o menor medida. En febrero, la inflación se disparó hasta su mayor nivel en más de 40 años en Estados Unidos1 y un máximo histórico en la eurozona2 .

La principal causa de inflación son los desequilibrios de oferta y demanda provocados por los cierres de fábricas y de otros sectores económicos clave para combatir la pandemia. A medida que las economías han ido saliendo de los confinamientos, la demanda acumulada se ha disparado, pero a las cadenas de suministro les está costando volver la normalidad. La invasión rusa de Ucrania en febrero ha exacerbado la escasez de energía, espoleando más si cabe la inflación. Rusia es un exportador importante de gas y petróleo, sobre todo a la Europa occidental, que se está viendo presionada para limitar la importación debido a la actuación de Moscú3.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) también ha señalado que los precios de la energía subirán más si cabe en los próximos meses, debido a las bajas existencias de petróleo4. Además, las subidas de coste de los fertilizantes están impulsando los precios de los alimentos en todo el mundo. Rusia es un exportador clave de fertilizantes y de cereales, con lo que la guerra en Ucrania y las sanciones asociadas están trastocando su suministro. A su vez, los mayores costes de la energía están espoleando las subidas de precio de los fertilizantes5.

¿Ha llegado la inflación para quedarse?
Creemos que hay motivos de peso para afirmar que el actual auge de la inflación no va a ser transitorio. Dicho esto, no es probable que la inflación vuelva a los niveles elevados vistos en los años setenta, debido en parte a que los bancos centrales han aprendido de los errores cometidos en dicha década6. No obstante, existe riesgo de que la inflación permanezca por encima de los objetivos de los bancos centrales en las economías desarrolladas, tanto a corto como a largo plazo6.

Varios catalizadores sugieren que la inflación seguirá siendo elevada de cara al futuro, entre ellos factores demográficos, política, proteccionismo, políticas fiscales, la transición verde y el efecto del impuesto inflacionario sobre la deuda6:

  • Por lo que respecta al endeudamiento, hoy en día (a diferencia de la crisis financiera global de 2007-2008) no hay apetito de austeridad, y los altos niveles de deuda también animan a las autoridades a tener una mayor tolerancia de inflación6.
  • Las tendencias demográficas globales cambian lentamente a medida que envejece la población mundial, incluida China, donde los salarios también han subido con fuerza6.
  • La globalización también está retrocediendo, a medida que las empresas se replantean las cadenas de suministro tras la pandemia, lo cual podría conducir a costes crecientes6.
  • Es probable que la creciente preocupación en torno a la desigualdad, exacerbada por la pandemia, impulse la demanda de mayores políticas redistributivas y mayores salarios6.
  • Por último, la transición verde también podría resultar inflacionaria, pues se requerirán mayores precios del carbono para incentivar la adopción de fuentes de energía más ecológicas.6
El impacto sobre la economía global y los inversores
Los bancos centrales han indicado que los tipos de interés subirán de forma significativa durante el próximo año, y también tienen previsto frenar las políticas monetarias acomodaticias empleadas para estimular el crecimiento tras la pandemia, en un intento de contener la inflación7. Al mismo tiempo, una mayor inflación (a no ser que venga acompañada de subidas reales de los salarios) pesará sobre las rentas disponibles, erosionando más si cabe las perspectivas de crecimiento global.

A largo plazo, la mayor inflación también podría afectar a los consumidores y los inversores si los gobiernos recurren a la represión financiera para reducir el coste real del servicio de sus enormes deudas, dejando que la inflación actúe como un impuesto sobre el inversor6. Durante la década pasada de inflación baja, los inversores en carteras mixtas de renta variable y renta fija no han tenido que preocuparse por el impacto de la inflación6.

¿Puedes proteger tus inversores frente a la inflación?
Los inversores deberían considerar incorporar activos sensibles a la inflación en sus asignaciones de activos. La inflación es el principal enemigo de la renta fija, pero ciertos segmentos (como los bonos ligados a la inflación) pueden compensar a los inversores frente a esta. Asimismo, los bonos con niveles atractivos de rentabilidad al vencimiento (TIR) también pueden ser de ayuda6.

La propiedad inmobiliaria puede proporcionar una ventaja competitiva frente a otras clases de activo, ya que los alquileres suelen estar indexados a la inflación8. Los sectores impulsados por una fuerte demanda (y por consiguiente con precios sólidos) deberían estar especialmente bien situados como para compensar pérdidas potenciales debidas a la inflación9.

La renta variable requiere un enfoque igualmente discriminador: las empresas con poder de fijación de precios o modelos de negocio con estructuras de capital ligeras presentan las mejores características de protección frente a la inflación6.

Tradicionalmente, las materias primas han mostrado el mejor comportamiento en un escenario de mayor inflación. El oro, concretamente, es tal vez el activo refugio más establecido a nivel mundial como reserva de valor6.

El impacto sobre los activos sostenibles
Los mayores precios del gas y del petróleo deberían acelerar la transición hacia fuentes sostenibles de combustible, como por ejemplo la energía eólica y la solar, al hacer más viable la inversión en estas alternativas verdes10. El coste creciente del gas y del petróleo también potencia la competitividad de las renovables, que ya tienden a tener costes marginales más bajos que los combustibles fósiles.

La presión para luchar contra el cambio climático seguirá siendo intensa. Alemania ha anunciado recientemente una batería de nuevas medidas para fomentar más si cabe la energía renovable, y es probable que otros países (sobre todo en Europa) sigan su ejemplo dada la presión política para reducir la dependencia energética de Rusia en todo el continente11.

En general, creemos que la demanda de activos sostenibles permanecerá elevada y que proporcionarán una buena cobertura frente a la inflación.

En BNP Paribas Asset Management, nuestro equipo experimentado investiga cómo afecta la inflación a todas las clases de activo. Utilizamos nuestros conocimientos y capacidades para identificar los sectores más sólidos y descubrir las oportunidades de mayor calidad, capaces de proteger a los inversores de los estragos de la inflación y de generar rentabilidad a largo plazo. También creemos que los mayores precios de la energía deberían dar impulso a los activos sostenibles (como las renovables) y estamos comprometidos a emplear nuestra influencia para impulsar la inversión en esta área.

Copy link
Powered by Social Snap