Biodiversidad: ¿reto, oportunidad, o ambas cosas?

Según los principales científicos de todo el mundo, la naturaleza se halla en plena crisis. Estamos perdiendo biodiversidad (el tejido vital del planeta) a un ritmo alarmante. Al igual que con el cambio climático, las consecuencias de la inacción serían catastróficas, ya que la crisis de la biodiversidad representa un peligro único para nuestras economías, nuestras inversiones y nuestra forma de vida.

No obstante, tal como hemos visto con la crisis climática, se están desarrollando soluciones y tecnologías transformadoras para combatir la degradación. Restaurar los ecosistemas vitales de la Tierra nos obligará a pasar de la actual economía de “extraer, producir y tirar” a una en armonía con el mundo natural. En la Era de la Transformación, esto también presentará oportunidades de inversión.

Un evento de extinción masiva evitable

Nos encontramos en el sexto evento de extinción masiva de nuestro planeta. Cerca de un 25% de todas las especies de la Tierra (alrededor de un millón de especies de plantas y animales) corren peligro de desaparecer de aquí a 20501. Pero a diferencia de eventos previos, la crisis de biodiversidad se debe a la actividad del ser humano. Por este motivo, tenemos la obligación de actuar para poner fin a esta destrucción y restaurar los recursos finitos del planeta antes de que sea demasiado tarde.

Las autoridades están comenzando a reconocer que los servicios de restauración, protección y preservación de ecosistemas son esenciales, y la tecnología está facilitando nuevas soluciones (desde la agricultura inteligente hasta la protección frente a inundaciones) que salvaguardan los medios de subsistencia y la prosperidad.

El reto (y la oportunidad) de inversión

Crear una relación más armoniosa con la naturaleza presentará inevitablemente oportunidades a los inversores. Paralelamente al giro hacia una economía de bajas emisiones de carbono, se estima que una transición hacia prácticas más positivas para la naturaleza generará un valor de negocio de 10 billones de dólares y creará 395 millones de puestos de trabajo de aquí a 20302, a medida que la sociedad reorienta los patrones de consumo y los métodos de producción.

Con sistemas clave de conservación de la vida dañados o desequilibrados, todos los sectores de la economía se enfrentan a varias formas de riesgo sistémico, y sacar partido a estas oportunidades presentará un abanico de desafíos para el inversor. Al igual que con el cambio climático, los inversores deberán considerar qué representa la destrucción de la naturaleza en términos de riesgo financiero para las empresas y adoptar prácticas efectivas de activismo empresarial y fomento de la política pública para asegurar la difusión de este mensaje. También requerirán conocimientos y comprensión en profundidad de un amplio rango de nuevas tecnologías de restauración de ecosistemas, para asegurar que pueden identificar a las empresas líderes en este ámbito tan esencial.

Oportunidades a capturar

Ya están disponibles soluciones restauradoras y transformadoras para combatir numerosos problemas de biodiversidad actuales, como el tratamiento y control de la contaminación, maneras de mejorar la eficiencia de los recursos, alternativas para pesticidas, proyectos para mejorar los efectos medioambientales del transporte y el reciclaje, etc. Por lo que respecta a soluciones de conservación, existen tres categorías clave en las que se necesitan tecnologías para frenar el ritmo de degradación y respaldar la regeneración:

  • Los ecosistemas acuáticos sustentan la vida de miles de millones de personas, ayudan a regular el clima, generan oxígeno y alimentan el ciclo del agua.
  • Los ecosistemas terrestres son la base de la vida a través del suministro alimentario, el agua, los hábitats para organismos y la biodiversidad.
  • Los ecosistemas urbanos respaldan toda la vida en el planeta, pero también son fuente de contaminación.

A menudo, las empresas que ofrecen soluciones a estos retos no se concentran solamente en un aspecto, sino que abarcan distintos sectores y regiones, y no están clasificadas necesariamente como compañías de pérdida de biodiversidad (esta categoría no existe como tal). Pero sobre todo, muchas de estas tecnologías y empresas todavía deben crecer en términos de escala, lo cual creará una oportunidad atractiva para los inversores capaces de encontrarlas y evaluarlas en profundidad.

Obstáculos a superar

Abordar la crisis de biodiversidad no consiste solamente en encontrar hoy las soluciones tecnológicas del mañana, sino también en evaluar el riesgo de biodiversidad de las empresas existentes para comprender mejor su relación con esta y con los servicios de ecosistemas. Esto no es tan sencillo como pueda parecer: muchas compañías no son conscientes de estos riesgos, no divulgan información sobre los mismos, y todavía no han implementado ningún tipo de estrategia de biodiversidad.

Los datos externos son a menudo insuficientes y carecen del nivel de detalle necesario para que los inversores puedan vincular impactos específicos con empresas individuales. Esto tiene que cambiar. La colaboración en el área del activismo accionarial también podría ser una herramienta efectiva para abordar y evaluar estos riesgos, pero el diálogo entre inversores y empresas sobre cuestiones medioambientales tiende a adolecer de una falta de urgencia. Debería animarse a las empresas a que consideren de inmediato comprometerse con la reforestación y la restauración de hábitats.

Estos obstáculos no se resolverán de un día para otro, pero colectivamente, los inversores deberían comenzar a asegurarse de que sus decisiones tienen en cuenta consideraciones de biodiversidad, tal como hacen con el cambio climático. La comunidad inversora también puede utilizar su influencia para fomentar la comprensión de cuestiones de biodiversidad en la comunidad empresarial.

Más que meras palabras

Aunque hoy en día no existe un marco consistente para comprender e informar sobre el rango de riesgos que plantea la pérdida de biodiversidad, no hay motivo alguno para que los inversores no incorporen estos temas en sus carteras. De hecho, la comunidad inversora podría ser la punta de lanza en materia de biodiversidad, movilizando la financiación necesaria, facilitando la disponibilidad de información relevante y empleando su influencia para animar a las empresas a actuar en este ámbito. Es más, el sector de la inversión tiene la obligación fiduciaria de buscar tales oportunidades para sus clientes. Ya no es aceptable limitarse a hablar sobre la inversión verde y sostenible: las gestoras tienen que ir más allá de las palabras y generar impacto real.

En BNP Paribas Asset Management creemos que un mundo mejor se caracteriza por un modelo económico respaldado por una transición energética exitosa, más respetuoso con el medioambiente y más equitativo e inclusivo. Somos conscientes del importante papel que debemos jugar asegurando un futuro justo y sostenible para nuestros clientes. En este contexto, estamos integrando consideraciones de biodiversidad en nuestra estrategia de sostenibilidad, y este será asimismo un aspecto clave en nuestra labor de activismo accionarial a nivel global. Nuestra línea de productos sostenibles ofrece al cliente un abanico de estrategias temáticas concentradas en temas de biodiversidad, incluidas la Economía azul y la Restauración de ecosistemas. Estamos orgullosos de volcarnos en nuestro papel como artífices del futuro. Los riesgos son tal vez grandes, pero las oportunidades son igualmente inmensas.

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