La revolución tecnológica: ¿Incertidumbre u oportunidad?

El mundo está en constante evolución, y esta evolución propicia una innovación tecnológica sin precedentes. Con tanto potencial de disrupción, ¿deberían los inversores abrazar la revolución?
Panta rei, “todo fluye”, dijo el filósofo griego Heráclito, inmortalizando el concepto de una necesidad fundamental de cambio aplicable a todas las cosas. El cambio permite la supervivencia, la evolución y el progreso, tanto para el ser vivo más pequeño como para cualquier país, economía o empresa.
La transformación es inevitable. Mirar hacia adelante es condición humana, y la demanda de bienes o servicios mejores, más eficientes, asequibles y fiables lleva a las empresas a mejorar lo existente y a inventar lo que no existe. El cambio es donde se hacen y se pierden fortunas, y es bastante impredecible.
En este contexto, y especialmente en la era de la Gran Inestabilidad, cuando las variables políticas, económicas y sociales están más interconectadas que nunca, ¿cómo pueden los inversores enfocar con éxito un mundo en constante cambio?
PASOS E HITOS
Hace cincuenta años, el hombre pisó por primera vez la Luna, un paso físico y tecnológico impensable hasta entonces. Hoy en día, los procesadores de nuestros smartphones son muchísimo más potentes que los sistemas que hicieron posible ese acontecimiento histórico. El ritmo de innovación de la mano de la tecnología ha sido amplio e imparable, y el mundo tiene un aspecto muy diferente que hace tan solo una década. A medida que evoluciona el equipamiento y el software, también lo hace nuestra capacidad para aprovechar su potencial para mejorar más aspectos de nuestras vidas.
Al mismo tiempo, muchas empresas no se limitan a superar las expectativas del cliente, sino que siguen investigando para inspirar toda una nueva generación de avances. En áreas como el transporte, la energía y la sanidad, la innovación y la inteligencia artificial están propiciando desarrollos previamente inimaginables, rompedores para nuestra sociedad.
DEFINIENDO LA NUEVA NORMALIDAD
La crisis climática ya exigía una transformación significativa antes de que el COVID-19 entrara en escena. A raíz de la pandemia y la respuesta de las autoridades, muchos sectores se plantean qué significa la nueva normalidad para ellos y cómo adaptarse a las nuevas normas y pautas de comportamiento. Transporte, ocio, sanidad, energía, educación, e incluso finanzas e inversión… todas estas áreas se enfrentan a la perspectiva de cambio disruptivo a medida que la gente se ajusta y la recuperación va cobrando forma.
Por consiguiente, los próximos meses podrían ser cruciales para el futuro de mucha gente y brindar a los innovadores una oportunidad para sacar partido a unas necesidades y exigencias en pleno cambio. Por otra parte, tal como nos enseñó Isaac Newton, “a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y de sentido contrario”. Cuando el cambio crea margen para la innovación, quienes no se mueven en esa dirección se quedarán indudablemente atrás.
UN JUEGO TENTADOR…
El cambio no es siempre positivo o negativo. Al mismo tiempo, alinear la oferta de una empresa con lo que quieren y necesitan los consumidores no es tarea fácil. La innovación requiere una buena dosis de sangre fría y no siempre está claro lo que conlleva en términos de inversión y riesgo. Para los que tienen éxito, las recompensas son altas pero a menudo breves, ya que la gente busca continuamente la “versión 2.0” de una idea. ¿Te acuerdas de Blackberry, Blockbuster y Kodak? Otrora gigantes e innovadores en sus respectivos campos, estas compañías vieron cambiar sus fortunas cuando sus rivales irrumpieron en los sectores que dominaban.
…CON GANADORES INCIERTOS
Así, la innovación se está convirtiendo en una arena competitiva en casi todos los sectores, con muchas empresas arriesgándose a perder terreno y quedar potencialmente obsoletas. No obstante, este temor es también el que empuja a muchas otras a abrazar cambios significativos y a jugar el juego. Conseguir lealtad es más difícil hoy en día, y los consumidores cuentan con más herramientas para expresar su decepción. De este modo, se está prestando una gran atención a los datos de consumo.
Este es un lujo caro y prolongado que no todas las empresas pueden permitirse. Comprender y acceder a tendencias y opiniones de distintas fuentes, y no solo a la retroalimentación de los clientes propios, es el combustible de la innovación en cualquier sector. Sin embargo, no son siempre las firmas de mayor tamaño o mejor financiadas las que realizan avances cruciales. Una empresa pequeña podría ver una oportunidad y aprovecharla, creciendo a un ritmo significativo (como por ejemplo Zoom).
PUNTUACIONES PROBABLES
Pese al cambio constante, todavía es posible realizar suposiciones razonables, especialmente debido al impacto de la reciente pandemia. Los consumidores se han visto obligados a abandonar o a reducir sus hábitos de hacer compras, comer en restaurantes o viajar. La mayor parte del gasto se ha trasladado a internet, tal como demuestra el crecimiento experimentado por el comercio electrónico en abril y mayo, del 60% respecto al mismo periodo en 2019. Incluso ante la relajación de las medidas de confinamiento en muchos países, la pandemia ha acelerado la penetración del comercio electrónico el equivalente a dos años, y los nuevos hábitos podrían dar lugar a un giro permanente hacia los mercados online.
Los millennials (y los consumidores familiarizados con la tecnología en general) son cada vez más influyentes y exigen de forma creciente una experiencia online personalizada. Así, toda empresa que quiera tener éxito en esta nueva realidad dominada por el distanciamiento social tendrá que ofrecer opciones y oportunidades de compra y de ocio sin contacto y poco concurridas, combinando experiencias físicas y digitales de maneras originales y personalizadas.
LA INESTABILIDAD CREA OPORTUNIDADES
Como siempre, nos hallamos ante un panorama vertiginosamente complejo. El ritmo de cambio y la amplitud de sectores a cubrir pueden plantear riesgos y oportunidades, representar trampolines transitorios o éxitos duraderos. Los desarrollos capaces de revolucionar un sector para siempre no son siempre fáciles de identificar, y mucho menos antes de que se conviertan en cosa del pasado.
La inversión en innovación requiere dedicación y una profunda comprensión de las dinámicas relevantes, lo cual encaja a la perfección con la filosofía de BNP Paribas Asset Management de investigar antes de invertir.
Nuestro equipo de expertos ha creado dos fondos para invertir específicamente en tecnología disruptiva (BNP Paribas Disruptive Technology) e innovación de consumo (BNP Paribas Consumer Innovators). Se trata de carteras concentradas que pueden ayudarte a beneficiarte del enorme cambio que está experimentando el mercado de acciones de consumo a nivel global. Con ellos queremos ayudar al inversor a navegar por la bruma de incertidumbre e inestabilidad que atravesamos hoy en día, y a identificar a los faros (ahora incipientes) que brillarán con más fuerza en el futuro.

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