Velando por la sanidad en un mundo inestable

Ha quedado patente que una pandemia puede poner a la sanidad mundial en primer plano, revelando los puntos fuertes y débiles de los sistemas de cada nación, o bien su ausencia. En este contexto, ¿cómo puede aprender y avanzar la sanidad global? En este artículo comentamos las opciones e implicaciones potenciales para los inversores.
Más allá de los retos planteados por el COVID-19, la sanidad seguirá siendo una cuestión clave para la economía global. El crecimiento de la población mundial, por ejemplo, requerirá capacidades y centros de diagnóstico, tratamiento y cuidado baratos y eficientes para combatir con éxito dolencias tanto nuevas como existentes. Al mismo tiempo, será necesaria una mayor igualdad entre las economías desarrolladas y emergentes, sobre todo en términos de acceso.
No obstante, lograr esta panacea no será fácil. Todo avance en este sentido dependerá del alineamiento de consideraciones políticas, financieras, regulatorias y comerciales con la naturaleza personal de la sanidad.
EL CUADRO CLÍNICO DE LA SANIDAD GLOBAL
¿Qué aspecto tiene realmente la sanidad mundial? Junto a nuestra mayor longevidad, los tratamientos de hoy en día mejoran constantemente la esperanza de vida y las tasas de supervivencia de dolencias previamente intratables. Estos son logros que obviamente cabe celebrar, pero también pueden ejercer una presión indudable sobre las finanzas de un país.
Mantener los hospitales plenamente equipados y listos en todo momento, los necesitemos o no, resulta caro. La democratización de una sanidad asequible representa un complicado número de equilibrismo.
Una forma de ahorrar costes es reducir la necesidad de curas elevando la concienciación en torno a estilos de vida saludables y potenciando la prevención: cuanto más prevengamos, mayor capacidad tendrá el sistema. No obstante, la asistencia curativa todavía requerirá una inversión enorme para proporcionar tratamientos más rápidos y mejores cuando se necesiten.
Definir prioridades y determinar cómo proporcionar financiación son cuestiones a las que los distintos países, empresas, reguladores e inversores podrían responder de forma distinta, influidos por cambios en un paisaje político y económico a todas luces impredecible.
DESDE REMODELAR EL MAYOR MERCADO…
Aunque la mayoría de las economías desarrolladas no se plantean cambios revolucionarios en sus políticas sanitarias, el debate sobre la nacionalización del sistema estadounidense (el mayor mercado sanitario del mundo) es cada vez más acalorado.
Con sus centros de talla mundial y su papel como importante empleador en una economía de libre mercado que fomenta la innovación, el actual sistema es una fuente de orgullo para muchos estadounidenses. Una intervención excesiva del gobierno podría ser difícil de gestionar a nivel político (sobre todo en un año electoral) y obstaculizar el crecimiento del sector.
Por otra parte, el reciente aumento global de los gastos sanitarios ha afectado en mayor medida a los Estados Unidos que a otros países, debido a la falta de incentivos significativos para controlar la inflación de precios. Es posible lograr ahorros sustanciales tratando casos sin una cara admisión hospitalaria, adoptando controles más rigurosos sobre el precio de los fármacos y la inflación de precios, y reestructurando regulaciones de medicamentos biosimilares para abrir la competencia.
Sin embargo, mucha gente preocupada por la asequibilidad de un sistema sanitario que se arriesga a dar prioridad al beneficio a expensas del paciente está exigiendo una reforma urgente. El reto será posibilitar la transformación sin sacrificar la potencia generalizada, bien financiada y de talla mundial que constituye actualmente la sanidad estadounidense.
…HASTA CEDER EL PASO AL NUEVO ACTOR
Dejando a un lado los dolores de cabeza de los Estados Unidos, ¿qué hay de su mayor rival político y comercial? No hace mucho, los más ricos de China tenían que acudir al extranjero para obtener medicinas y tratamientos, mientras que los más pobres apenas tenían opciones tras recibir un diagnóstico negativo. Sin embargo, las cosas están cambiando y el poder competitivo de China podría no tardar en llegar también al sector sanitario.
La creciente clase media del gigante asiático está empujando al gobierno a cumplir su ambicioso objetivo de doblar con creces el valor de su industria sanitaria (hasta los 2,3 billones de dólares de cara a 2030)1 y prestar una atención sanitaria mejor, más rápida y más barata que en cualquier otro lugar del mundo.
La industria farmacéutica está jugando un papel crucial en el logro de esta ambición. Algunos fármacos y pruebas clínicas se están aprobando en China con mayor rapidez que en Estados Unidos, y las empresas del sector tienen mucho que ganar entrando en este mercado. Dicho esto, aplicar reducciones de precios de hasta un 80% podría ser una píldora difícil de tragar. ¿Lo hará más llevadero la posibilidad de acceder a un conjunto de pacientes tan enorme?
Por lo que respecta a los servicios, China ha doblado la financiación de los hospitales públicos en los últimos cinco años, hasta los 38.000 millones de dólares2. Sin embargo, el número de pacientes es mayor que en cualquier otro país, y su gasto es una pequeña parte de lo que gasta el paciente estadounidense en atención sanitaria. Satisfacer sus necesidades, controlar costes, evitar tensiones sobre el fondo de seguro médico del país y seguir fomentando una labor de investigación de talla mundial será complicado. A medida que China trata de hacer realidad esta aspiración sin precedentes, el resultado no solo afectará a miles de millones de pacientes chinos, sino también al conjunto de la industria sanitaria global.
EL JURAMENTO HIPOCRÁTICO 2.0
En tal escenario, ¿qué papel puede jugar la tecnología a la hora de reformar ambas caras de la sanidad actual?
Nuestro uso creciente de tecnología personal está transformando el modo en que se proporcionan diagnósticos y tratamientos, además de permitir el autocuidado. Los servicios sanitarios virtuales (como la telemedicina) se emplean de forma creciente, especialmente en el contexto del confinamiento inducido por el COVID-19. La transición hacia un cuidado más barato obedece en parte al modo en que la tecnología permite y mejora su coordinación.
La tecnología también es un valiosísimo aliado del bienestar, ya que una prevención efectiva va más allá del acceso generalizado a medicinas mejores y más asequibles. Las tecnologías portables no solo han abaratado (e incluso puesto de moda) la monitorización de nuestra salud en tiempo real, sino que también han revolucionado el modo en que el sistema sanitario se conecta y se comunica con la gente. Así, no sorprende que su volumen haya crecido de 84 millones de unidades en 2015 hasta 245 millones en 20193, y es probable que continúe creciendo.
La inteligencia artificial también permite el análisis da datos biológicos muy complejos, y la tecnología puede marcar claramente la diferencia en áreas como los diagnósticos, la genética, la liberación de fármacos innovadora, los materiales avanzados, la robótica, la háptica y la miniaturización para diagnósticos de gran precisión. No obstante, tal revolución requerirá una inversión significativa. Para maximizar el beneficio, los gobiernos y los reguladores deberán crear el entorno adecuado para animar a nuevos entrantes y para fomentar la asequibilidad y la accesibilidad de nuevas tecnologías.
CÓMO OPERAR
En BNP Paribas Asset Management creemos que la sanidad será un tema de inversión clave en esta década. Tendencias seculares como el envejecimiento de la población y el cambio de los estilos de vida deberían respaldar su potencial de fuerte crecimiento, mientras que el poder de la innovación sanitaria debería seguir dando pie a nuevos mercados y creando disrupción en otros. La sanidad también puede brindar protección frente a caídas en periodos dominados por el riesgo, como hemos podido constatar este año.
Para los inversores que desean sacar partido a las ventajas del sector sanitario, el BNP Paribas Health Care Innovators podría ser una opción idónea. Su gestión corre a cargo de un equipo experimentado ubicado en Boston, Estados Unidos, cuyos miembros incorporan consideraciones estratégicas y ESG para seleccionar a empresas sanitarias innovadoras que reconocen y responden a los motores actuales y futuros de la sanidad.
Si deseas más información, visita temas de inversión.
1Fuente: Bloomberg.com: China Is Striving for the World’s Best, Cheapest Healthcare.
2Fuente: Bloomberg.com: China Is Striving for the World’s Best, Cheapest Healthcare.
3Fuente: Forbes.com: Wearable Tech Market To Treble In Next Five Years.

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