Empresas superestrella: ¿supergrandes o supersostenibles?

¿Constituye la búsqueda de empresas superestrella entre tecnológicas disruptivas, innovadores de consumo y small caps una búsqueda de lo obvio? O ¿tiene más sentido concentrarse en compañías sostenibles en ambos sentidos del término, como entidades responsables y como valores con una evolución sólida?
La disyuntiva entre el superestrellato y la sostenibilidad
Nuestra meta es invertir en empresas con modelos de negocio sostenibles. Aunque las superestrellas pueden ser sostenibles, lo contrario no es necesariamente cierto. Por ejemplo, con frecuencia invertimos en compañías jóvenes que todavía no han alcanzado el liderazgo de mercado o la proporción de beneficio que suele asociarse con una superestrella, pero que en nuestra opinión podrían lograrlo en el largo plazo. Aunque el tamaño puede aportar economías de escala así como oportunidades de interacción, también conlleva riesgos como gastos generales insostenibles, burocracia, ineficiencia y falta de agilidad.
También invertimos en empresas que, pese a no ser muy grandes en términos de ingresos o capitalización bursátil, dominan un nicho de mercado y por consiguiente son capaces de generar rentabilidades positivas y sostenibles sobre su capital invertido por encima de su coste de capital. Los minoristas gigantes y las cadenas de suministro globales han puesto a muchos negocios tradicionales de la antigua economía entre la espada y la pared. Las empresas de menor tamaño que han sobrevivido son aquellas que no han podido ser socavadas por minoristas centralizados o proveedores globales.
Estos “supervivientes” de menor tamaño brindan una experiencia minorista especializada, ofrecen un producto nicho o se concentran en un segmento particular del mercado que otros no pueden alcanzar. Pese a ser muy rentables y crear valor, estas compañías nunca se considerarían superestrellas desde una perspectiva global, pero con el tiempo pueden generar rentabilidades significativas para sus accionistas.
Resiliencia fundamental
Para descubrir a estas empresas prometedoras empleamos un análisis fundamental de valores llevado a cabo por especialistas sectoriales, en busca de empresas sostenibles con ventajas competitivas duraderas que cotizan con valoraciones atractivas. Debemos destacar que no todas las empresas superestrella satisfacen nuestros criterios de valoración. Tratamos de invertir en compañías que ofrecen valoraciones atractivas respecto a sus homólogos y a su propio historial de contratación, pero también en términos absolutos, por ejemplo en base al valor de sus activos.
En otras palabras: para nosotros, la sostenibilidad va más allá de los factores o criterios ESG1 e incluye asimismo perspectivas financieras, económicas y estratégicas. En este sentido, una empresa sostenible tiene un modelo de negocio resistente, por virtud de un ancho “foso económico” basado en ventajas competitivas procedentes de innovación/propiedad intelectual, diferenciación de producto, poder de mercado, activos únicos, una marca distintiva o barreras de entrada.
Además, la resiliencia procede de un balance sólido, una estrategia de negocio prudente y una oportunidad de mercado considerable o creciente. Desde una perspectiva ESG, una empresa sostenible debería como mínimo no causar daños, y preferiblemente contribuir de forma positiva a objetivos medioambientales, sociales y de buen gobierno.
Small caps, innovadores de consumo y disruptores técnicos
¿Dónde podemos encontrar candidatos prometedores? Sin duda entre las empresas de pequeña capitalización, pero también en sectores como el de la innovación en consumo, marcados por temas seculares de ámbito global como el crecimiento y el envejecimiento de la población, o el comercio electrónico. Los candidatos pueden proceder de industrias tan variadas como las ciencias biológicas, la computación en la nube y la inteligencia artificial, pasando por la robótica, el internet de las cosas, la salud y el bienestar.
De hecho, cabe afirmar que mucha innovación tiene lugar en empresas de pequeña capitalización y de capital privado. No obstante, muchas compañías superestrella tienen la voluntad —y los medios— para innovar. Este es uno de los motivos por los que creemos que las inversiones en innovación y disrupción deberían estar distribuidas entre distintas capitalizaciones de mercado.
Diversificar: las superestrellas (de cualquier tamaño) no lo son para siempre
Esto también tiene sentido desde un punto de vista histórico. Diversos estudios2 han encontrado cierta rotación entre las empresas superestrella, lo cual puede ser reflejo del fenómeno por el que los cambios sociales siempre dan pie a una rotación natural entre las compañías más rentables.
El superestrellato no es garantía de éxito a largo plazo. Como hemos visto en las últimas décadas, la innovación disruptiva puede cambiar radicalmente el paisaje y crear oportunidades para nuevas empresas. De ahí nuestra concentración en la “sostenibilidad” y nuestros esfuerzos por evitar a potenciales ángeles caídos, reevaluando continuamente las características fundamentales de los modelos de negocio sostenibles y resistentes de compañías de cualquier tamaño.
1La aplicación de criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno en la selección de valores.
2McKinsey Global Institute: Superstars, the dynamics of firms, sectors and cities leading the global economy, documento de consulta, octubre de 2018.
Copy link
Powered by Social Snap